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Norberto Padovani junto a la bandera de la Unión Europea. Foto: gentileza del entrevistado.
Norberto Padovani junto a la bandera de la Unión Europea. Foto: gentileza del entrevistado.

Opinion · Politique internationale

Norberto Padovani: deuda global, bancos y el acuerdo Mercosur–Unión Europea

Un economista con larga trayectoria en la banca europea analiza la situación económica de la Unión Europea, el tratado con el Mercosur y lo que se perdió con la desaparición de las Cajas de Ahorros.

Par Norberto Padovani6 octobre 20268 min de lecture

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Norberto Padovani es economista argentino radicado en España, con una extensa trayectoria en la banca europea: fue director general adjunto de Caixa Galicia y presidió el Comité Europeo de Cajas de Ahorro. En esta entrevista con Revista Conciencia Democrática analiza la situación económica de la Unión Europea, el acuerdo con el Mercosur y el futuro de la banca.

1. ¿Qué opinión le merece la situación económica de la Unión Europea?

Es preocupante el excesivo “endeudamiento” público de los países, pues aprovechando que desde la pandemia los tipos de interés se adaptaron a la baja, permitiendo atajar la falta de productividad, posibilitó que hoy a nivel global se sobrepasen los U$D 100 Billones; que si a ello agregamos las deudas de familias, empresas y sector financiero, su volumen excede los “U$D 350 Billones” (lo que equivale a triplicar el PIB mundial).

Si bien los países con mayores economías emiten en su propia moneda y mercado (al ser profundos y con una amplia base de inversores), los emergentes sufren su “refinanciación” con mayor crudeza, al depender de capitales y divisas externas, con reservas limitadas y una menor credibilidad crediticia.

A medida que los “países emergentes” ganan peso en el contexto mundial, su financiación se va relacionando con aquellos que le ayudan a su restructuración (aplicándole obviamente sus condicionantes).

China con un ahorro nacional bruto del 40% sobre su PIB (y su Renminbi representando el 3% en los mercados), tiene una escasa presencia como divisa, pero ejerce una importante influencia geopolítica exterior, especialmente en África y parcialmente en Iberoamérica, con inversiones en sectores de infraestructura, telecomunicaciones y cadena de suministros críticos.

USA domina actualmente el mercado, al ser por donde circulan los flujos de capital, denominándose en U$D un 65% la deuda internacional, se liquidan las operaciones y acapara gran parte del ahorro mundial (como activo refugio).

Destacar una singularidad importante, desde hace aproximadamente un año 3 países (China, India y Brasil) no están renovando las posiciones en bonos U$D que mantenían en deuda norteamericana ...

En Europa es preocupante también la elevada deuda pública, que en algunos países (Francia, Italia, Bélgica, España y otros) supera el 60% del PIB fijado por el pacto de estabilidad y crecimiento, lo que obligará a sus Gobiernos a aplicar serios ajustes fiscales.

Una cuestión importante es la larvada crisis que provoca un “crecimiento económico” sin ir acompañado por el adecuado desarrollo social.

Siendo el aumento de productividad del conjunto de la economía la verdadera fuente de progreso, no debería centrarse en trabajos de baja retribución y escasos retornos estructurales, pues ello provoca generalmente que los jóvenes adecuadamente educados y preparados, por frustración busquen alternativas fuera de sus lugares de origen, desperdiciándose sus importantes talentos.

El crecimiento y control de los parámetros macroeconómicos son importantes, pero no resulta suficiente si las desigualdades persisten y la creación de riquezas no se corresponde con la percepción social.

El impacto de los conflictos internacionales con la reconfiguración del comercio global, hace que persista en la Unión Europea una atonía industrial, con un débil crecimiento 0,4% del PIB en el segundo trimestre 2026, con marcado descenso del sector manufacturero (Alemania).

Siguen los desafíos estructurales, como es la dependencia energética, con la sustitución del gas ruso por hidrocarburos importados desde USA (duplicando el coste eléctrico), y la pérdida de competitividad con respecto a China que genera un fuerte déficit comercial, especialmente en energías renovables y vehículos eléctricos.

2. En relación con ello, ¿cómo analiza el acuerdo Unión Europea–Mercosur?

El importante acuerdo entre MERCOSUR y UNIÓN EUROPEA, herramienta clave para expandir el comercio internacional que llevaba negociándose hace más de 25 años (por las tensiones proteccionistas), fue firmado en enero de 2026 entrando en vigor provisional en mayo de este año.

Su magnitud abarca a 700 millones de personas con eliminación progresiva de aranceles, en una etapa donde la protección de la industria nacional vía impuestos, se ha puesto lamentablemente tan de moda desde el Gobierno USA en estos tiempos.

Es sin duda un acuerdo importante entre ellos para Argentina con una economía en transformación (desregulando y liberalizando sectores), con mejores indicadores fiscales y financieros, con reducida tasa de pobreza, aunque con salarios reales que no terminan de despegar en un mercado laboral débil.

Aunque los principales socios comerciales del conjunto de MERCOSUR son China y USA, el acuerdo con la Unión Europea (450 millones de habitantes, moneda única, libre circulación de bienes, servicios, capitales y personas), debe suponer una oportunidad tanto a las empresas exportadoras de productos agroalimentarios, industriales y materias primas estratégicas, como a aquellas que importan insumos para su cadena de producción abasteciéndose a precios más competitivos.

Los aranceles están previstos eliminarse paulatinamente, siendo el plazo máximo de 10 años para la Unión Europea, mientras que en MERCOSUR se fija en 15 años (y aún más extenso para la industria automotriz); y los estudios indican que el comercio entre ambas regiones podría aumentar en torno al 40% a largo plazo, aunque el impacto sería mayor para MERCOSUR que para la UE.

Para MERCOSUR, el arancel efectivo pasaría del 11% previo al acuerdo a apenas un 1% tras su plena implementación, mientras que en el caso de la UE, el arancel efectivo se reduciría del 4% al 2%.

Si bien en Argentina últimamente el sector energético genera más divisas que el campo (llegará a producir 1 millón de barriles/día), tradicionalmente predominaron las exportaciones de productos agroindustriales (su harina de soja alimenta a 2/3 partes del ganado español), la industria pesquera (camarones, langostinos) y la carne bovina.

Infografía: eliminación de aranceles por rubro en el acuerdo UE–MercosurEliminación de aranceles por rubro en el acuerdo UE–Mercosur.

3. ¿A qué se debe el malestar que generó este tratado en ciertos sectores, como el campo europeo?

Dados los importantes fondos en Política Agrícola Común (PAC) que tiene la Unión Europea para los agricultores y ganaderos, previendo estos potenciales recortes han logrado frenar en el Parlamento Europeo su ratificación elevándolo al Tribunal de Justicia (que puede retrasar la aprobación hasta 2 años).

4. Usted fue director general adjunto de Caixa Galicia y presidió el Comité Europeo de Cajas de Ahorro: un modelo de banca territorial, con mandato social, que prácticamente desapareció en España después de 2008. ¿Qué se perdió con esa desaparición, más allá del balance contable? ¿Y qué lecciones deja para economías como la argentina, donde el crédito sigue siendo escaso, caro y muy concentrado?

Con respecto a las “entidades financieras” indicar que se mantienen sólidas, con unos altos niveles de capitalización, rentabilidad y liquidez.

No exentas de riesgos sectoriales en el futuro, pues el aumento de los tipos de interés reduce significativamente la demanda de créditos (reducción de ingresos) teniendo menor volumen de negocio, y los depósitos de sus clientes, podrán desplazarse como alternativa hacia deuda pública o fondos de inversión en renta fija.

Además la calidad de activos de las carteras bancarias puede empezar a deteriorarse, pues a pesar de llevar tiempo desprendiéndose de préstamos dudosos (NPL), deberán seguir haciéndolo específicamente en los de consumo y los hipotecarios formalizados a tipos fijos.

Otro de los retos es la constante digitalización de sus procesos internos y externos, para aumentar productividad reduciendo costes, sin dejar de estar centrados en fidelizar a sus clientes; sin olvidar el aumento de los riesgos cibernéticos, provocados por ciberataques o derivados de datos manejados por proveedores externos.

Y atención a lo que ha manifestado el BIS de Basilea (Banco de Pagos Internacionales, que se ocupa de fijar los estándares mundiales sobre capital y riesgos de los Bancos), al señalar que la alarma vendrá por las elevadas valoraciones en Bolsa, las dudas sobre la rentabilidad de las inversiones en “inteligencia artificial” y la sostenibilidad en los elevados márgenes empresariales.

Permítanme mencionar brevemente a las “Cajas de Ahorros” europeas que he tenido el privilegio de presidir, cuando estaban activas unas 1.250 entidades con 35.000 sucursales, y que en conjunto gestionaban una cuota superior al 40% de los depósitos y 25% de los activos totales bancarios en la actual Unión Europea.

Desde el siglo XV su objetivo fue dar préstamos prendarios a las familias trabajadoras, ofreciéndoles un lugar seguro donde depositar sus ahorros, y los fondos generados se utilizaron para fines sociales y benéficos.

Lamentablemente y a raíz de la Segunda Directiva de Coordinación Bancaria europea, que impulsó sus fusiones, se redujo sensiblemente actualmente su número, perdiéndose esa banca de proximidad que tanto echan de menos los clientes en estos tiempos.

La liberalización y desregulación que tuvieron que asumir las Cajas de Ahorros, no fue acompañada con el reforzamiento, la gobernanza, transparencia y control regulatorio adecuado, sufriendo dicha combinación de fines financieros, sociales y benéficos, la consecuente influencia política.

5. Del acuerdo al capital efectivo: sobre el tratado Mercosur–UE, ¿qué condiciones concretas necesita ver un inversor europeo para que el flujo de capital hacia la región deje de ser una promesa? ¿Es un problema de reglas de juego, de escala de los proyectos o de percepción de riesgo país?

La clave para un acceso más rápido al mercado europeo, podrían ser las alianzas con empresas locales, bien vía toma de participación o acuerdos comerciales a largo plazo, permitiendo un mejor posicionamiento de sus productos y servicios.

Las empresas europeas buscan en Mercosur posicionarse y acceder a las contrataciones públicas, potenciar las energías limpias (fotovoltaicas y eólicas), maquinaria y ingeniería de plantas industriales, farmacéutica, tecnologías digitales e infraestructuras, al objeto de generar empleo y transferencia tecnológica.


Norberto Padovani agradece a Guillermo Serpa Guiñazú, asesor honorario de Revista Conciencia Democrática y compañero suyo de la XXV promoción del Liceo Militar de Buenos Aires, la invitación a compartir con los lectores su mirada sobre la coyuntura económica internacional.

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